martes, 23 de diciembre de 2014

Discos del 2014 (y X)

5. Sharon Van Etten. Are we there.


Escuchar de seguido el Are we there puede dejarte sin aire, te lleva tan alto que cuando termina te deja un vacío extraño, como esos submarinistas que cuando suben a la superficie demasiado rápido apenas pueden respirar.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Discos del 2014 (IX)

10. Matt Elliott. Only myocardial infarction can break your heart.



Si existe un género llamado americana, el cual mezcla el rock con las raíces musicales norteamericanas (folk, country...), entonces quizás debería existir otro llamado europea, que se ajustaría a la definición de la música que realiza Matt Elliott.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Discos del 2014 (VIII)

15. Perfume Genius. Too bright.


El tercer disco de Perfume Genius es un gran paso adelante respecto a los dos precedentes. Abandona definitivamente las grabaciones de dormitorio para lanzarse a una producción esmerada y cuidada; amplia su registro musical abriéndose a nuevos sonidos, y el nivel general de las canciones está varios puntos por encima de Learning y Put your back n 2 it.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Discos del 2014 (VII)

20. Timber Timbre. Hot dreams.


Cinematográfico. Timber Timbre se han marcado un disco que parece una novela de James Ellroy. Desde los primeros acordes de Beat the drum slowly, sientes que algo ha pasado, o está a punto de pasar. Y el thriller sigue durante las nueve canciones restantes.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Discos del 2014 (VI)

25. Swans. To be kind.


Ser amable. Hay que ser muy cabrón para ponerle a este disco ese nombre. Porque la música de Swans puede ser muchas cosas, pero no es amable. Y escuchar este disco no es agradable, todo lo contrario.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Discos del 2014 (V)

30. Sr. Chinarro. Perspectiva caballera.


Aunque sé que hay fans ultraortodoxos que me mirarán mal al decir esto, hasta que Antonio Luque no aprendió a grabar con El fuego amigo sus discos dejaban bastante que desear. El genio ya estaba ahí, cierto, pero costaba demasiado esfuerzo encontrarlo, tanto como oir esas letras con unas voces siempre tan poco cuidadas en las grabaciones. Y que conste que servidor aún guarda en su discografía sendas copias de El porqué de mis peinados y de Nosequé-nosecuántos. 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Discos del 2014 (IV)

35. Eels. The cautionary tales of Mark Oliver Everett.


Tras el rock marca de la casa del Wonderful, Glorious del año pasado, Eels nos trae ahora su lado más intimista y tranquilo, en la línea del End times. Igualmente disfrutable, si te gusta Eels claro está.

Discos del 2014 (III)

40. Foxygen...And Star Power.


Esto no era necesario, este disco es excesivo. Después de las 9 fabulosas canciones que conformaban su disco del año anterior -We are the 21st century ambassadors of peace & magic, disco perfecto al que no le sobraba nada-, Foxygen vienen ahora con un disco de 24 canciones, más de 80 minutos en las que pasa de todo, desde temazos hasta desvaríos espaciales, psicodèlia, garaje sucio, mucho Stones on acid, Syd Barret, Lou Reed reuniendo a la Velvet para hacer glam, flower power lo-fi,

Discos del 2014 (II)

46. Will Stratton. Gray Lodge Wisdom.


Simplificando al máximo, Will Stratton es un seguidor confeso de Nick Drake, virtuoso de la guitarra y de formación académica que acaba de superar un cancer que le ha tenido retirado dos años, tiempo durante el que escribió las canciones de este disco.

Discos del 2014 (I)

50. Pixies. Indie Cindy.


Hace casi 20 años quedaba con amigos de la facultad las noches de fin de semana. Comprábamos alcohol barato, bebíamos en la calle y nos reíamos de chorradas. También escuchaba entusiasmado los discos míticos de los Pixies, flipaba con Where is my mind?, los rifs de guitarras de Joey Santiago, los coros de Kim Deal, los gritos de Black Francis antes de ser Frank Black...

viernes, 12 de diciembre de 2014

Discos del 2014. Intro.

El año se acaba, y en un alarde de originalidad he hecho una lista de los que me han parecido los mejores discos del 2014 -si ya has leído o visto Alta Fidelidad ya conocerás la afición de los enteradillos musicales a realizar listas, una manera como otra cualquiera de pretender darnos importancia-. He intentado estar lo más al día posible de las novedades de este año, procurando dedicarle a cada nuevo disco el tiempo que se merece, cosa harto complicada con el poco tiempo que puedo dedicar a escuchar música -la vida moderna adulta y sus obligaciones-.
La lista por supuesto es subjetiva, personal y voluble. Seguramente si la hiciese ahora mismo de nuevo cambiaría alguna cosa, pero como esto no es más que un pasatiempo tampoco hay que tomárselo a la tremenda. No es la de Pitchfork ni el Rockdelux, no pretende crear tendencia. Eso sí, al menos es honesta, y si sirve para que alguien que la lea conozca un grupo nuevo que luego le aporte algo bienvenida sea. En los ratos libres que encuentre iré colgando las reseñas de los discos, ordenados del 50 al 1. 
There we go...

viernes, 31 de octubre de 2014

Josh Ritter. New lover

No puedo hacer creer que todo va bien, cuando parezco embrujado por tu sombra, cuando hay veces que, atascado en mi garganta, no consigo escupir tu nombre. Y más cosas que no debo cantar, pues aún duelen.
Me siento un miserable, bajo y mezquino, por acusarte de robarme lo que te ofrecí gratis. Es frustrante el pensar en lo ladrones que podemos ser a veces los amantes.
No sé con quien estarás actualmente, quizás con alguien nuevo. Si lo estás espero que te trate como un buen amante debe. Pero lo que sea que te haga feliz en realidad ya no me importa, porque tengo un nuevo amor, y espero que tú lo tengas también.
Alabado el agua que fluye bajo el puente, alabado el tiempo que nos aguarda, alabado el cariño que aun crece en el corazon ausente. Alabado sea aquel dolor que era todo lo que sentía.
Quizás la culpa fue mía, por ignorar que siempres serías quien eras en vez de aquélla por quien te tomé. Y por muy mal que me tratabas siempre esperaba algo peor.
Pero ya no perseguiré tu sombra, vagando por los rincones, lanzando pañuelos, puñales, tiros al aire, pistas de lo que alguien hizo a alguien y de quien hizo a quien. Tengo un nuevo amor, y espero que tú lo tengas también.
Ahora tengo un nuevo amor, y sé que no me pertenece; solo quiero abrazarla, no necesito leer su mente. Y sólo bajo una cierta luz se parece un poco a tí.
Ahora tengo un nuevo amor que sabe lo que necesito, que cuando despierto a media noche puede consolarme mis sueños, sin necesidad de tener que explicarme lo que significan.
Espero que tengas un amor, espero que tengas a alguien que pueda darte lo que necesites, como yo no supe darte; pero si estás triste y sola y no te queda nadie, mentiría si dijese que eso no me haría feliz.
Mentiría si dijese que eso no me haría feliz.




sábado, 7 de junio de 2014

Himno a Hefner

La chica le besó, porque era una cabeza hueca, y después comenzó a cantar himnos religiosos, que rompían el corazón de Dios, mientras él se limitaba a abrazarla sin entender nada. Así terminaban a finales de los noventa sus conciertos Hefner, con Twisting Mary's arm, el grupo con el que Darren Hayman compuso una serie de himnos que nos rompieron el corazón. Puede que fuese el último grupo del que fui fan, supongo que ya me estaba haciendo demasiado mayor, esperando cada nuevo disco con expectación, haciéndome con cada canción inédita en singles o EPs, analizando y disfrutando cada estrofa de cada letra. Una manera de disfrutar la música con una intensidad de la que ya no soy capaz, abrumado por la accesibilidad a cualquier novedad -demasiados discos adquiridos al mismo tiempo, no dedicamos a cada uno las escuchas que se merecen-, y absorbido por eso que llaman vida adulta en la que las obligaciones de todo tipo limitan tu tiempo de ocio privado e individual. Pero no nos desviemos del tema, esto no pretende ser un blog personal de autoconfesión, volvamos a hablar de música, volvamos a hablar de Hefner.
O mejor, dejemos que sea Darren Hayman quien nos cuente, que dedique un himno al servicio postal,  que le trae las cartas de Lydia Pond, emigrada a Francia asqueada de la política inglesa; o al arquitecto de las casas baratas de ladrillo rojo en la que vive y es feliz con su pareja; o a todo aquello que no hicieron una vez roto el amor, de tanto usarlo; o a los cigarrillos, porque le encanta que las chicas fumen en su cama, aunque ella lo haga para molestar -porque no sabe nada de él, cómo va eso a ser amor-; o también al alcohol, al vino que bebe con ella, pero solo beber, el whisky y el sexo lo reserva después para otro ("no soy suficiente bueno para el whisky, no lo soy para tí"); o el himno al café que pasa por los labios de esa chica del trabajo que le pone cada mañana, la tentación frente a su pareja (deseo vs amor verdadero).
Si ya lo gritaban desde el primer disco, al final, será el amor lo que nos destruirá.

Esta es la lista de reproducción.

jueves, 8 de mayo de 2014

Intro

Esto empezó hace exactamente 493 días, con una idea bastante estúpida compartida con @RguezSotillo: durante todo el año 2013, cada día, tuitear el video o audio de una canción aleatoria de las almacenadas en el ipod. La que saliese, nos gustase más o menos. Y, hace exactamente 493 días, esto empezó con Refree. La invasión de los ultracuerpos.
Desde entonces, hasta ahora, he cumplido escrupulosamente con la canción de cada día, una especie de obligación absurda autoimpuesta a la que me cuesta renunciar. Enrique cumplió con su palabra inicial y terminó con la canción 365, el último año del 2013, despidiéndose con Jonathan Richman, así que me he quedado solo, y ahí sigo, hasta hoy, día 493, con Okkervil River.
¿Y ahora? Teniendo la sensación de que las canciones que pongo en Twitter no las ve nadie, ¿un blog? ¿para qué? La verdad es que no lo sé. Ya iremos viendo.
Si realmente hay alguien ahí, bienvenido.